Manuel Tagüeña (Madrid, )

Nació en 1913 en un familia aragonesa de clase media afincada en Madrid. Vivió su niñez y adolescencia en la capital y veraneando en Alp, pueblo del Pirineo catalán. Se licenció en Ciencias Físico-Matemáticas a los 20 años. Fue dirigente de la FUE (Federación Universitaria Escolar) de Madrid y en 1932 se afilió a las Joventudes Comunistas, que luego abandonó por las Socialistas, hasta que en 1936 ambas organizaciones se fundieron en las Juventudes Unificadas, lideradas por Santiago Carrillo. 

Detenido en 1934 a raíz de una huelga general, una vez liberado salió de Madrid y ocupó una plaza de profesor en Molina de Aragón. Durante el servicio militar, realizó un curso de formación de oficiales como complemento y obtuvó la mejor nota. Sin embargo, sus antecedentes políticos le vetaron el grado de alférez y fue designado brigada de complemento. 

Durante la Guerra Civil, Tagüena se reveló como un mando eficiente, inteligente, sereno y entusiasta y ascendió rápidamente apoyado por su pertenencia al Partido Comunista. Desempeñó un destacado papel como jefe de compañía, batallón, brigada, división y ,finalmente, responsable del XV Cuerpo del Ejército de la República durante la batalla del Ebro, entre ellas dos divisiones de élite, la 35º y la 3º División. A los 24 años, dirigió un ejército de 70.000 hombres en la batalla del Ebro, y fue unánimamente alabado por la cúpula del Ejército del Ebro. Al final de la batalla y por iniciativa propia, organizó una retirada ordenada de sus tropas al otro lado del río.

Marchó al exilio con la caída de Cataluña pero regresó a España siguiendo órdenes del partido. Días antes del final de la guerra, el 7 de marzo de 1939, salió de España por segunda vez con destino Francia. De allí pasó a la Unión Soviética, con su mujer, Cármen, y familiares, donde estudió en la Academia Frunze, escuela militar del Ejército Rojo. Allí le sorprendió la Segunda Guerra Mundial, en la que, tras la invasión de la URSS por la Alemania nazi, participó preparando oficiales y mandos mientras malvivía en un país atormentado por la guerra, el frío, el hambre y la misería. Sin abandonar su ideal comunista por el que había luchado, desarrolló un sentido crítico ante el terror estalinista y las purgas entre los comunistas españoles.

En 1946 logró marchar de la Unión Soviética y se estableció en Yugoslavia, donde fue nombrado coronel del Estado Mayor y dejó de intervenir en la vida del partido. La ruptura de relaciones entre Stalin y Tito le obligaron, sin embargo, a dejar el país, donde había llegado como consejero soviético.

En 1951 se trasladó a Checoslovaquia, donde se licenció en Medicina y se doctoró en Ciencias Físicas en la Universidad de Praga. Ejerció de catedrático de Física y Química y como director del Instituto de Física Médica de Brno.Tagüeña hablaba español, francés, inglés, ruso, servo-croata y checo.

En 1965, tras su ruptura defenitiva con el sistema comunista, se instaló en México, donde por fín pudo vivir sin el temor a ser purgado. Allí trabajó como asesor médico de un laboratorio farmacéutico. En 1960 realizó una breve escapada a España para visitar a su madre, gravemente enferma, como súbdito méjicano y trás cinco años de solicitar la visita. Tagüeña se negó a aceptar el rol de ‘rojo arrepentido’ y regresó al exilio mejicano.

Manuel Tagüena Lacorte murió en Ciudad de Méjico en 1971 sin ver publicadas sus excelentes memorias ‘Testimonio de dos guerras’, redactadas al final de su vida y convertidas en obra de referencia para el estudio de la Guerra Civil Española y especialmente de la batalla del Ebro. La obra, finalizada por el autor en 1969 y prohibida durante el franquismo, se publicó en Méjico poco después de su deceso y en España en 1978.

* Información extraída de sus memorias 'Testimonio de dos guerras' y del prólogo del libro a cargo del historiador Gabriel Cardona